Sanford Brands Venezuela: 118 años escribiendo la historia del país
El lápiz Mongol, con su distintivo cuerpo amarillo y su borrador rosa opaco, es un ícono familiar en el mundo de la papelería. Sin embargo, su fascinante historia abarca desde los inicios de la escritura hasta la Edad Moderna.
Su nacimiento se remonta hacia mediados del siglo XIX, cuando ese sencillo instrumento, tal como lo conocemos hoy en día, fue creado por Eberhard Faber, bisnieto de Casper Faber, genial carpintero, que un siglo atrás había fundado la primera fábrica de lápices en su Alemania natal. Eberhard, buscando nuevos mercados, se radica en Nueva York en 1849 y crea la primera compañía en territorio estadounidense. Con el tiempo, la empresa se convirtió en una de las más importantes del país, y en 1851, presenta ante el mundo su creación más icónica, el inconfundible Mongol.
En cuanto a su nombre, existieron varias versiones: unas decían que se eligió para evocar un sentido de exotismo y calidad, pues para ese momento, el grafito con mejores atributos provenía de Siberia, que se consideraba parte del Imperio Mongol; otras se lo atribuyeron a una sopa amarilla, proveniente de la India, muy apreciada por la familia.
Lo cierto es que en una entrevista realizada a Eberhard Faber IV, director ejecutivo de la empresa desde 1973 hasta su venta a Faber-Castell en 1988, este despejó el misterio cuando afirmó que definitivamente el nombre provenía de la sopa Purée Mongole, favorita de John Eberhard, hermano de su abuelo, y fundador de la Asociación de Marcas de los Estados Unidos.
Por otra parte, el diseño también era innovador, pues contaba con un cuerpo hexagonal, una mina fuerte, una abrazadera de metal que sujetaba el borrador rosado opaco de larga duración, y su característico color amarillo brillante, el cual rompía con toda la estética de los lápices existentes en el mercado, que eran por lo general de colores oscuros.
Así, el Mongol se convirtió en un éxito comercial, gracias a su alta calidad y precio asequible. Rápidamente se utilizó en escuelas, oficinas, negocios y hogares de todo el país. La empresa continuó expandiéndose, abriendo fábricas en varios países y diversificando su línea de productos.
“Esta firma ha pasado por varios dueños, de ser una empresa familiar pasó a ser corporativa, y lo que siempre hemos tratado de mantener con nuestros trabajadores es el slogan de que: ‛Somos la gran familia Sanford’, todo nuestro equipo ha sido muy resiliente y ha entendido los cambios de un ambiente externo muy competitivo, que nos ha llevado a reducir nuestras operaciones y cantidad de personal, dejando justo la que realmente necesitamos”.
Gerente
Unos años más tarde, en 2005, la corporación decide efectuar un cambio de la razón social a Sanford Brands Venezuela, L.L.C. “Como empresa manufacturera, considero que lo más importante para nosotros siempre ha sido centrarnos en la calidad de nuestros productos, por eso somos exigentes en la fabricación de los componentes, de manera que podamos ofrecer un resultado final de gran excelencia. Estamos pendientes siempre de que nuestras materias primas cumplan con las normas de calidad establecidas y que no afecten la salud de ninguna persona”, señaló la gerente de producción de Sanford Brands Venezuela desde hace 11 años y con 31 de permanencia en la compañía.
