¡Ya soy grande! El paso de los creyones de cera a los de madera
Los primeros años de vida de un niño son cruciales para el desarrollo de habilidades motoras finas, y el uso de creyones de cera y de madera pueden ser herramientas valiosas en este proceso, ya que marca el paso de una etapa temprana de exploración y descubrimiento a una fase en donde la precisión y el control son cada vez más importantes.
Los de cera: ideales para comenzar
La psicopedagoga Patricia López Ruiz, con amplia experiencia docente, recomienda adaptar el tipo de material a la edad y habilidades del niño. En este sentido, explica:
«A partir de los 18 meses, el pequeño podrá tomar un creyón para comenzar a realizar garabatos sobre una hoja de papel o cuaderno. En un principio los trazos serán muy débiles y desordenados, algunos fuera de la línea, y esto se debe a que no tiene coordinación de sus ojos con sus manos, pero poco a poco irá adquiriendo mayor control. Por eso, recomiendo que para comenzar utilicen los lápices de cera, que por su forma gruesa y suave, se facilita el agarre y permite que los pequeños hagan líneas más amplias y seguras»
Patricia López Ruiz
Además, continua la experta:
«La cera se desliza con facilidad sobre la superficie, lo que reduce la frustración y fomenta la confianza de lo que van realizando sobre el papel»
Patricia López Ruiz
¿Cuándo y por qué incorporar los creyones de madera?
López Ruiz señala que a partir de los tres años y medio en adelante:
«El niño ya no dibuja por simple gusto sino con una intención, debido a que sus esbozos tienen un significado y ellos les asignan espontáneamente un nombre. En esta etapa, se puede apreciar la trascendencia en el desarrollo del pequeño donde pasa del placer por el movimiento al pensamiento imaginativo, en el cual hay una intención previa a la acción de dibujar»
López Ruiz
Es durante este período, y en la medida en que los niños van desarrollando su motricidad fina, cuando los creyones de madera pueden convertirse en una excelente opción, porque requieren un mayor control y precisión que los de cera. Su punta fina permite trazos más definidos y detallados, lo que estimula la coordinación ojo-mano y la destreza manual.
Además, la madera ofrece una mayor resistencia, cualidad que puede ser beneficiosa para aquellos pequeños que ejercen demasiada presión al dibujar.
La importancia de unos excelentes creyones
Contar con unos buenos lápices de madera es esencial para facilitar esta transición y evitar frustraciones en los niños. Los colores de calidad se caracterizan por tener una punta resistente que no se rompe fácilmente, lo que permite a los chicos dibujar y colorear con mayor libertad y confianza. Además, ofrecen colores alegres y llamativos que estimulan la creatividad y la expresión artística.
Recomendaciones adicionales
Ofrecer a los niños una variedad de creyones de cera y de madera para que puedan experimentar con diferentes texturas y trazos.
Animar a los pequeños a dibujar y colorear libremente, sin imponerles temas o formas específicas.
Crear un ambiente relajado y divertido, donde ellos se sientan cómodos para expresarse a través del dibujo.
Para concluir, Patricia López Ruiz recomienda a los padres tener mucha paciencia, a la hora en que sus hijos pasen de los creyones de cera a los de madera:
«Comience por introducir los lápices de madera de forma gradual y permita que los pequeños experimenten y se familiaricen con ellos. A su vez, anímelos a dibujar y colorear libremente, y celebre con alegría sus esfuerzos y logros»
Patricia López Ruiz
Recuerde que cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, por lo que es importante ser paciente y respetuoso con sus tiempos.
