El lápiz de carpintero: un clásico que permanece
Si algo une esencialmente el oficio de la carpintería al lápiz es que la actividad y la herramienta, parten de una materia prima esencial: la madera. Aunque hoy día esta profesión se alimenta también de la tecnología y los trazados parten en muchos casos de complicadas máquinas de corte láser, siempre hubo un creador, un artesano, que ideó ese diseño en su sencillo taller, el cual, con variaciones, se ha repetido a lo largo del tiempo. Porque la novedosa silla que emerge de un router es solo la variación de cientos de ellas fabricadas por otras manos, desde siglos anteriores.
El lápiz de carpintero, al igual que su hermano gemelo más ligero, el escolar o el destinado a las artes plásticas, posee en su interior una mina de grafito, pero de mayor dureza, generalmente HB o 2B y más gruesa, que permite hacer un trazado más visible sobre superficies como madera, concreto, baldosas, ladrillo, plástico, cartón, papel. A su vez, dicho grosor, si se trabaja con un ángulo de 90º, posibilita trazar líneas más anchas, tal como sucede con los marcadores biselados, que por la geometría de su punta facilitan realizar hasta tres medidas de trazo. Son muy resistentes, por lo que es improbable que se rompan si se caen.
Justamente para evitar que rueden sobre las superficies de trabajo y se caigan, estas herramientas suelen ser rectangulares o cuadradas en algunos casos, lo que les permite también servir como pequeñas reglas para hacer líneas o tomar medidas. Actualmente, existen sacapuntas para ellos, pero lo más común es que se continúen afilando de manera muy práctica y sencilla: una navaja, un cuchillo afilado, una hojilla, cualquiera sirve para este propósito.
Aunque la mayoría suelen tener una mina de grafito, un mineral derivado del carbón, actualmente también los hay bicolores, usualmente rojo y azul.
Sobre su historia, algunas fuentes lo ubican en los albores de la invención del lápiz, y es muy probable que los primeros de estas herramientas eran rústicas, y que además se parecieran más a los que hoy se identifica como de carpintería, que a uno pequeño escolar o para dibujo. De hecho, uno de los pioneros en la fabricación de este instrumento para la escritura fue el carpintero alemán Kaspar Faber (1730-1794), quien fundó una empresa que hacía lápices, por lo que como se indica, el oficio está íntimamente ligado a este utensilio.
Usos principales
- Trazar líneas en la madera, para indicar la ubicación de cortes, ensamblajes, puntos a taladrar, colocación de vástagos, etc.
En albañilería y construcción, se emplea también para indicar medidas, puntos de unión, entre otros. Para este uso, se emplean de mina más dura como la 6H.
Medir distancias cortas: algunos diseños incluyen marcas en su corte transversal, para así tener referencia de ¼ y ½ pulgada.
Se emplea también como instrumento para marcar ángulos y distancias, lo que se facilita por su forma rectangular.
En la actualidad, por lo ancho de su superficie y muy lejano de su cometido original, el lápiz de carpintería también se usa como objeto publicitario, al permitir con facilidad el grabado de letras y mensajes en su exterior.
Cuidados en su uso
- Aunque se caracteriza por su resistencia, se debe guardar en un lugar seco y fresco para evitar que la mina se seque o se rompa.
Es necesario mantenerlo afilado para obtener líneas precisas y visibles, para lo que también es útil ayudarse de una regla.
Aunque su mina es gruesa y fuerte, no se recomienda ejercer una presión muy fuerte sobre ella para que no se rompa.
Hoy día, esta herramienta se ha reinventado en los portaminas, con mina gruesa cilíndrica de grafito, usualmente de gran grosor (superior a 5 mm) o de mina plana, más delgados, igualmente resistentes a la intemperie y marcaje de superficies rústicas. No obstante, los portaminas son más costosos, redondeados (por lo que pueden girar sobre las superficies de trabajo), menos resistentes, pero aún así, una valiosa alternativa para quien requiere trazos gruesos en actividades constructivas y artesanales.
Sencillos, más sofisticados; de ropaje negro o en colores, en el taller, la oficina publicitaria, estos lápices continúan hablando de un oficio que no se detiene y que es responsable de mucho del mobiliario que convierte a las casas en hogares más cómodos.
