La motricidad fina en casa: pequeñas acciones, grandes habilidades
El crecimiento de un hijo es un viaje increíble, lleno de nuevos descubrimientos. En este camino, la motricidad fina juega un rol fundamental, aunque a menudo se subestima. Pero, ¿qué es exactamente y por qué es tan importante? En pocas palabras, se trata de la habilidad de realizar movimientos pequeños y precisos con las manos y los dedos, como abrocharse un botón, tomar un lápiz o ensartar una cuenta.
Maura Elisa García Cardona, psicopedagoga, profesora de educación especial y doctora en Ciencias de la motricidad humana, explica la necesidad de su abordaje en edades tempranas:
«La motricidad fina es un pilar fundamental en el desarrollo de todo niño, ya que se corresponde con todas aquellas habilidades que permiten la ejecución de pequeños movimientos con precisión, a través de las manos y dedos»
Maura Elisa García Cardona
Su importancia es enorme porque impacta directamente en las actividades diarias, la autonomía e independencia, así como en el desarrollo cognitivo y socioemocional.
Más allá de lo físico, actividades como dibujar, recortar o construir algún elemento con piezas están ligadas a funciones cerebrales superiores, como la atención sostenida, la planificación, la memoria, el lenguaje y la resolución de problemas. Además, estas habilidades fortalecen el desarrollo social de los pequeños, permitiéndoles jugar, aprender e interactuar con otros niños, promoviendo su independencia y éxito en todas las áreas de la vida.
¿Por qué es crucial la motricidad fina en el desarrollo infantil?
La importancia de desarrollar esta habilidad es innegable. Piense en la escuela: la capacidad para manipular un lápiz, colores, pinceles o tijeras influye directamente en la escritura y en todas las destrezas necesarias en el entorno escolar. Así pues, si un niño no las desarrolla su desempeño académico se verá limitado, lo que puede afectar su autoestima y generar frustración al no poder hacer lo mismo que sus compañeros.
Fuera del ámbito escolar, las consecuencias también son significativas. La doctora García señala que:
«El no desarrollo de las destrezas motoras finas impedirá que el niño tenga control para realizar actividades de la cotidianidad, tales como vestirse y desvestirse, cepillarse los dientes, manejar cubiertos, amarrarse las trenzas de los zapatos, entre otras, haciéndolo sentir incapaz de alcanzar logros y depender permanentemente de sus cuidadores cercanos, no contribuyendo a su autonomía e independencia»
Maura Elisa García Cardona
Actividades sencillas para realizar en casa
Lo importante es que la estimulación de dichas habilidades no requiere de juguetes caros o equipos especiales. En opinión de la experta,
«Existen muchas actividades cotidianas que se pueden realizar en el hogar para incentivar la motricidad fina, integrando acciones simples con materiales de bajo costo o que ya se tienen en casa»
Maura Elisa García Cardona
Aquí le compartimos algunas ideas sencillas y efectivas que la doctora García Cardona recomienda:
- Amasar y manipular masas: es ideal para estimular la fuerza muscular.
Ensartar cuentas de diversos tipos en hilo grueso: ayuda a desarrollar la coordinación ojo-mano.
- Manipular pinzas de ropa o de otro tipo: es una actividad que fomenta la fuerza muscular y la habilidad de utilizar los dedos, específicamente el pulgar y el índice (pinza fina) para agarrar objetos pequeños de manera precisa y controlada.
Colorear y pintar: tanto con los dedos como con pinceles.
Realizar dibujos: libres y guiados.
Clasificar objetos: de diferentes tamaños.
- Armar y desarmar: utilizando bloques de construcción, tales como tacos o legos, y rompecabezas.
Errores a evitar: consejos para los padres
Para profundizar en este tema de vital importancia, la psicopedagoga Maura García Cardona ofrece un conjunto de recomendaciones, orientadas a evitar que los padres cometan ciertos errores al intentar estimular la motricidad fina en el hogar:
- Obligar al niño o niña a realizar una actividad que no sea de su agrado, en lugar de invitarlo y animarlo a participar.
- Exigir que las actividades queden perfectas, lo que puede generar frustración y ansiedad.
No supervisar de manera adecuada las actividades, sobre todo aquellas que impliquen manipulación de objetos pequeños o que puedan representar algún tipo de riesgo.
Hacer las actividades por el niño o niña, para “ahorrar tiempo” y no permitirle la duración que el pequeño necesita para lograr los retos propuestos.
- Realizar siempre las mismas actividades y no ofrecer alternativas novedosas y divertidas.
- Perder la paciencia cuando los logros no son los que se esperan.
- Impedir la realización de actividades que impliquen cierto tipo de desorden físico, por querer siempre tener todo organizado y limpio en casa».
¿Cuándo buscar ayuda especializada?
Es muy importante que los padres estén atentos ante ciertas dificultades que puedan presentar sus hijos en el desarrollo de su motricidad fina, para poder solicitar los apoyos pertinentes. La doctora García Cardona recomienda buscar ayuda y evaluación si se observan las siguientes señales de alerta:
- Problemas para coordinar movimientos precisos con las manos y dedos al agarrar objetos.
- Dificultades persistentes para vestirse y desvestirse, abotonarse y desabotonarse, o utilizar cubiertos, a pesar de la estimulación constante en casa.
Evitar actividades escolares en las que esté implícita la manipulación del lápiz o colores.
Frustración y ansiedad ante actividades manipulativas.
- Incapacidad para realizar construcciones.
Dependencia del adulto para la realización de diversas actividades escolares y de la vida diaria.
Observación de otras características que puedan estar asociadas a la motricidad fina, tales como hiperactividad, desatención o dificultades para seguir instrucciones.
Pantallas y motricidad fina: ¿amigos o enemigos?
Al consultar a la doctora García Cardona sobre la influencia de las pantallas y dispositivos en el desarrollo de la motricidad fina, y si es posible integrar la tecnología de forma beneficiosa o al menos no perjudicial, la especialista respondió:
«En la era digital, el uso de dispositivos y pantallas tiene sus ventajas y desventajas en el desarrollo de la motricidad fina. El uso excesivo de ellas reduce las oportunidades de que los niños practiquen actividades manuales cotidianas, ya que la interacción digital no suele requerir movimientos precisos ni coordinación manual. Esta falta de práctica puede afectar el desarrollo de diversas habilidades motoras finas esenciales para la vida diaria y, además, tener implicaciones negativas en la postura corporal»
Maura Elisa García Cardona
En cuanto a lo ventajoso de ellas, la especialista explicó:
«Sin embargo, no podemos ignorar los beneficios de la tecnología para el desarrollo infantil. Lo crucial es elegir aplicaciones educativas que estimulen la coordinación ojo-mano y la creatividad, aprovechando estrategias como la 'gamificación' para fomentar la motricidad. Es fundamental que esto se complemente con actividades tradicionales, priorizando siempre el juego físico y manipulativo. Es necesario limitar el tiempo de pantalla para que no reemplace las actividades manuales y la creatividad en entornos sociales, buscando siempre un equilibrio y supervisando todo el proceso»
Maura Elisa García Cardona
El papel de los padres
El desarrollo de la motricidad fina es crucial para que los niños crezcan de forma autónoma, segura y feliz. Por eso, los padres tienen una oportunidad única para fomentar estas habilidades a través de la exploración diaria, el juego y las actividades cotidianas que ya forman parte de la rutina del hogar.
Es importante recordar que la paciencia, la observación y el acompañamiento son clave. Cada niño tiene su propio ritmo, y el rol de ambos padres es ofrecer un entorno rico en oportunidades, libre de presiones y lleno de aliento. Si les surgen dudas o preocupaciones sobre el desarrollo motor de su hijo, no duden en buscar la orientación de profesionales.
@mauragarcia8948
